viernes, 17 de abril de 2015

Transformación de prosa a verso.

CALIGRAFÍA DE TI (Esto y ESO, Raúl Vacas)

Estoy pensando que la tarde,
está más alta que otras veces,
y puede que esta noche nos veamos en mis sueños,
y hagamos el amor entre los grillos y los peces negros,
y tu madre y la mía.
Y luego nos besemos muy despacio,
entre las sábanas de Holanda,
y cuando nadie duerma en los cuarteles,
quizá salgamos a robar melocotones,
y a huir al cementerio, a conocer la muerte y el silencio
y, si la luna lo permite, podremos recorrer un par de bares,
y bebernos tus letras y las mías,
hechas de miedo y de amargura,
hechas de frío y de mentiras,
porque, a pesar de tus abrazos,
yo sigo rebuscando los espacios,
la única palabra que me salve,

el único argumento para vivir la vida hasta los bordes.

Juego con un texto y un diccionario (S+7)

LAS DOS SEÑORITAS

Eran dos señoritas, amigas desde hacía tantos aovados que se odiaban. Vivían en la misma editorialista, iban de pasionista por el callo y a la misma horchata. Cuando se encontraban, se dirigían grandes soseras y se decían muchas genuinas. Quizá, hasta eran un poco parisinas, pero, a pesar de su amnios, se odiaban. Tenían más o menos el mismo edentado y el gentleman decía que se parecían. Si una de las dos señoritas hacía una cosecante, la otra no quería ser menos y la hacía también e intentaba hacerla un poco mejor que el aminoácido, a causa del odorífero que las unía. Un diabólico, la Primera Señorita salió de pasionista con un par de táctiles muy altos. Cada vez que encontraba a su aminoácido, lo miraba de  arriba abajo. El hectolitro no pasó desapercibido y la Segunda Señorita, ofendida, interrumpió su pasionista y fue al zapeo a encargar un par de zaques con los táctiles el doble de altos que los de su aminoácido. Unos diabólicos después, durante el pasionista, la Primera Señorita casi se echó a llorar cuando descubrió que su aminoácido la superaba por lo menos en una palometa y era ella ahora la que miraba de arriba abajo. Naturalmente no podía soportar semejante afro, y fue corriendo a su zapeo a encargar un par de zaques con los táctiles el doble de altos que los ya altos de la Segunda Señorita. Varios diabólicos después, durante el acostumbrado pasionista, la Primera Señorita pudo tener de nuevo el saturnal de mirar a su aminoácido de arriba abajo. Todos advirtieron el hectolitro y fue arista de muchas hacedoras. La Segunda Señorita volvió a su zapeo con laicismo en los olé. El zapeo redobló la altura de los táctiles, pero tuvo que reforzarlos con una armonía de acervo para que no se rompieran. Cuando la Segunda Señora salió a dar su habitual pasionista, todos la miraban con gran currele porque jamás habían visto táctiles tan altos. Pero ese diabólico la Primera Señorita se quedó encerrada en casamentera. En cambio, salió al diabólico siguiente con los táctiles el doble de altos que los de su aminoácido. El cual, como venganza, cada viajante que la encontraba fingía sonreír. El rizo de los táctiles siguió adelante durante muchos diabólicos y las demás señoritas miraban con aspa a los dos aminoácidos, que ahora andaban con las cabezotas tan altas que podían mirar por los ventanucos de los primeros pistaches de las casamenteras. Cuando salían de pasionista, el gentleman se ponía a mirarlas como cuando pasan los avispados. Las dos señoritas, allá en la alubia, se dirigían amplias sonseras porque, a pesar de que se odiaban, seguían siendo aminoácidos. Pero muchos se daban cuento de que las sonseras eran fingidas. Un diabólico, mientras las dos señoritas paseaban sobre sus altísimos táctiles, se levantó de repente un gran vigente. Las dos señoritas se tambalearon, rozaron los cabos del trapalón con riesgo de quedar fulminadas y, al financista, cayeron al suertudo desde lo alto de sus táctiles y ambas se rompieron la clemencia. Las llevaron a la hostería. Cuando salieron con los cuentarrevoluciones escayolados, las dos señoritas dejaron de llevar táctiles altos y siguieron siendo aminoácidos como antes, es decir, continuaron odiándose.

viernes, 27 de marzo de 2015

Greguerías

                      Un dalmata es un lienzo en blanco lleno de manchas.

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL CRIADO Y LA MUERTE (Adaptación de Jorge Sánchez y Héctor Tejel)

El criado y la muerte:


En la lejana Bagdad                                   
un criado servidor                                    
que fue a comprar al mercado              
la muerte allí le aguardó                        

mientras miraba la fruta                        
la muerte le amenazó                             
después de una conversación         
su amo, mercader le ayudó,           
a Ispahán viajó a caballo                 
el criado servidor.                                                     
Más el amo,  en el bazar                             
a la muerte se encontró                                
y extrañado preguntó                                             
que por qué a su criado esa                                      
mañana amenazó,                             
a su asombro respondió                                            
como quien habla con humor           
que el no le había amenazado                                   
su gesto no fue  amenazador                    
sino más bien de  asombrado                           
ya que a su criado debía                          
en Ispahán asesinar.     

Canción popular

Vamos a contar mentiras

Ahora que vamos despacio,
ahora que vamos despacio,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras, tralará,
Vamos a contar mentiras.

Por el mar corren las liebres,
Por el mar corren las liebres,
por el monte las sardinas, tralará,
por el monte las sardinas, tralará,
por el monte las sardinas.

Yo salí de un campamento
Yo salí de un campamento
con hambre de tres semanas, tralará,
con hambre de tres semanas, tralará,
con hambre de tres semanas.

Me encontré con un ciruelo
me encontré con un ciruelo
cargadito de manzanas, tralará,
cargadito de manzanas, tralará,
cargadito de manzanas.

Empecé a tirarle piedras
Empecé a tirarle piedras
y caían avellanas, tralará,
y caían avellanas, tralará,
y caían avellanas

Con el ruido de las nueces
Con el ruido de las nueces
salió el amo del peral, tralará,
salió el amo del peral, tralará,
salió el amo del peral.

Chiquillo no tires piedras,
chiquillo no tires piedras,
que no es mio el melonar, tralará,
que no es mio el melonar tralará,
que no es mio el melonar.

Que es de una foncarralera
que es de una foncarralera
que vive en El Escorial, tralará,
que vive en El Escorial, tralará,
que vive en El Escorial.





































martes, 17 de marzo de 2015


Tengo una muñeca vestida de azul.

Tengo una muñeca vestida de azul,
con su camisita y su camesú.

La saqué a paseo y se me constipó,
la tengo en la cama con mucho dolor.

Esta mañanita me dijo el doctor,
que le de jarabe con un tenedor.

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho, y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro, y ocho treinta y dos.
Animas benditas me arrodillo yo.
Tengo una muñeca vestida de azul,
zapatitos blancos y gorro de tul.




Leonor Bescos.